Signos de alerta de la pérdida auditiva en personas mayores

Signos de alerta de la pérdida auditiva en personas mayores

Con motivo del Día Mundial del Cuidado del Oído y la Audición, la Comisión de Audiología de la SEORL-CCC, sensibilizada con la presbiacusia y su detección precoz, ha elaborado un listado con algunos Signos de Alerta de la pérdida auditiva en personas mayores, con el objetivo de que consulten, se diagnostiquen y adapten audífonos pronto para conseguir el doble objetivo de oír y entender la conversación:

Presbiacusia

  • Lo primero que suelen notar es que  “Oyen, pero no entienden” debido a que no se suelen perder todos los sonidos a la vez. Se pierden, típicamente, los sonidos agudos, con lo cual, oyen los fonemas graves de las palabras (por ejemplo la vocal ‘a’) pero no oye los fonemas agudos, como la consonante ‘s’ y otras consonantes, que además de ser agudas necesitan muy poca intensidad para su emisión.
  • La situación de no entender la conversación empeora en ambientes de ruido y cuando hablan varios interlocutores a la vez.
  • Los problemas descritos pueden coexistir con la aparición de ruidos o zumbidos en los oídos que, además de ser molestos,  interfieren y dificultan aún más la audición.
  • No entienden la televisión o la ponen muy alta.
  • Las conversaciones telefónicas las suelen entender bien al principio, porque se lo acercan a la oreja. Lo que no escuchan es cuando suena el teléfono, sobre todo si lo tienen guardado. Lo mismo sucede con el timbre de la puerta.
  • No entienden cuando le hablan en voz baja y a menudo hacen repetir las cosas varias veces. Necesitan que se les hable más despacio para entender debido al alargamiento en el proceso temporal.
  • En situaciones en las que hay un poco más de nivel de ruido (la campana de la cocina, el ruido de los electrodomésticos, la televisión, la calle, reuniones, en el coche, en restaurantes….)  tienen más dificultad y, ante la duda y la inseguridad de saber lo que han dicho los demás, no participan en la conversación.
  • No participan en reuniones familiares o  de grupo.  No siguen una tertulia, ni una conferencia, con lo cual dejan de hacer esas actividades.
  • De habitación a habitación, o a distancia,  no responden. Si les hablan por la espalda tampoco.
  • Están más despistados y cometen errores, se sienten inseguros y pierden el  interés.
  • Si el problema avanza,  ya no entienden la televisión ni la radio. El problema de comunicación es más grave y ya repercute en la convivencia,  habiendo incluso malentendidos y discrepancias.
  • Todo ello genera depresión,  tristeza, y  aislamiento social.

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