Cuatro dudas frecuentes sobre la pérdida auditiva

Cuatro dudas frecuentes sobre la pérdida auditiva

La pérdida auditiva afecta a millones de personas en todo el mundo y muchos de estos pacientes no son conscientes de este problema de salud hasta que los síntomas se agravan de tal manera que dificulta su abordaje. Facilitar el acceso a información contrastada y veraz sobre este trastorno permitiría a los pacientes conocer qué les ocurre y las opciones a su alcance, como el uso de audífonos para mejorar su capacidad auditiva y desarrollar tareas cotidianas con mayor facilidad. Con ese objetivo, desde Quiero Oír, te ofrecemos la respuesta a cuatro dudas frecuentes sobre la disminución de la capacidad auditiva.

¿Qué puede provocar la pérdida auditiva?

Una de las principales causas de la pérdida de audición es el envejecimiento. De forma natural, la capacidad auditiva empeora poco a poco a partir de los 30 o 40 años. Por lo general, se va perdiendo la audición por igual en ambos oídos a causa de los cambios que ocurren en el oído interno al envejecer. Al tratarse de un proceso gradual, los afectados normalmente no se dan cuenta de que están perdiendo audición.

Otra causa muy común de la pérdida auditiva es la exposición continuada al ruido. El ruido puede proceder de nuestro entorno laboral, como de maquinaria o motores, o ser parte de nuestras actividades de ocio, como la música muy alta en los conciertos o discotecas. Además, el uso continuado de auriculares con música alta directamente en los oídos puede poner en peligro nuestra audición. Por ello, si sueles escuchar música con el móvil u otros reproductores, debes llevarlos con un volumen moderado para evitar daños en los oídos.

Aunque son casos menos frecuentes, la pérdida de audición también puede producirse por una enfermedad, infección o el consumo de ciertos medicamentos. También puede que sea hereditaria o resultado de lesiones físicas en los oídos o la cabeza. Ante la duda, nuestra recomendación es acudir a expertos que puedan determinar la causa de la pérdida de audición.

¿Qué tipos de pérdida auditiva hay?

La pérdida de audición puede ser neurosensorial, conductiva o mixta.

  • Neurosensorial: es el resultado de daños en las células pilosas del oído interno, las células receptoras sensoriales del sistema coclear. Se incluyen dentro de este grupo la pérdida de audición relacionada con la edad y con el ruido.
  • Conductiva: se produce cuando la capacidad de los oídos de conducir el sonido al oído interno, y de ahí al cerebro, se ve bloqueada o reducida.
  • Mixta: su origen se encuentra en la combinación de los dos tipos anteriores. Los pacientes presentan tanto células pilosas dañadas como problemas de conducción del sonido.

Al mismo tiempo, podemos hablar de pérdida de audición unilateral, si afecta a un solo oído, o pérdida bilateral si se ven perjudicados ambos oídos.

¿Cuáles son los primeros síntomas de la pérdida auditiva?

Uno de los primeros signos que suele aparecer es una mala comprensión de las palabras cuando estamos en un ambiente ruidoso, como en un restaurante o en una reunión familiar. Normalmente cuesta más distinguir los sonidos que contienen letras como la “t” o la “s” o tonos agudos. También pueden ser señales de alerta poner el volumen de la televisión o la radio demasiado alto o elevar demasiado la voz en contextos en lo que se debería actuar con discreción, como en la iglesia o un hospital, por ejemplo.

Cuando la pérdida auditiva empieza a afectar a la calidad de vida de la persona afectada, se puede dar el caso de que prefiera abstenerse de participar en conversaciones o evite algunos entornos sociales en lo que no se sienta cómodo. Este será el momento de buscar una explicación y un tratamiento.

¿Cómo sé si necesito un audífono?

No hay un momento específico para comenzar a usar audífonos, cada persona debe valorarlo según su pérdida de audición y cómo esto afecte a su día a día. Tampoco es necesario esperar a alcanzar un grado determinado de pérdida auditiva para comprar un audífono. De hecho, usarlos desde que se empieza a no oír bien puede evitar problemas posteriores. Por ello, si tenemos la sospecha de oír peor, lo mejor será acudir a un profesional sanitario o a un centro auditivo para que comprueben la posible pérdida de audición a través de una serie de pruebas diagnósticas como la audimetría.

Una vez confirmado el déficit auditivo, debemos tener en cuenta que cada persona necesita un tipo de audífono determinado en base a sus necesidades. Los audífonos debe seleccionarlos un especialista en audioprótesis y son personales, no deben ser utilizados por otras personas diferentes a su propietario. Su uso por otra persona puede repercutir en su audición y causar graves daños en sus oídos.

 

 

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