Falsos mitos sobre los audífonos

Falsos mitos sobre los audífonos

Audífonos, mitos comunes sobre sus uso.

La desinformación ha provocado que se extiendan una serie de mitos sobre los audífonos carentes de ninguna evidencia científica y que alejan a las personas con pérdida auditiva de su uso. Como expertos en audición, desde Quiero Oír hoy desmontamos los 5 mitos más comunes relacionados con los audífonos con el objetivo de resolver posibles dudas y confirmar a los pacientes los beneficios de estos dispositivos de ayuda a la audición.

Los audífonos empeoran la audición 

FALSO. El bulo que dice que los audífonos empeoran la audición porque el oído se acostumbra a ellos y se vuelve vago es totalmente falso. El oído necesita recibir el estímulo de los sonidos para continuar ejerciendo su función correctamente y a ello le van a ayudar los audífonos. Su único cometido es recuperar las frecuencias de sonido que progresivamente hemos ido dejando de escuchar a causa de la pérdida de audición. Así, si los audífonos están ajustados correctamente, no producen ningún daño en el sistema auditivo.

Los audífonos son voluminosos y llaman mucho la atención

FALSO. Esta afirmación podría ser cierta hace unos años, pero actualmente disponemos de modelos pequeños y discretos adaptables a personas de todas las edades. La percepción social de que los audífonos son grandes y notorios conduce a muchas personas con pérdida auditiva a pensar que le harán parecer mayor. Sin embargo, el audioprotesista nos puede demostrar como existen audífonos tan pequeños que se asientan completamente dentro del canal auditivo.

Los audífonos funcionan como las gafas, corrigen la audición al instante

FALSO. Necesitamos un tiempo de adaptación a los audífonos y varias pruebas para calibrarlos de manera óptima y conseguir los máximos beneficios. Además, volver a escuchar todos los sonidos de alrededor, personas, ruido ambiente, etc… puede ser abrumador al principio. Por eso recomendamos comenzar haciendo un uso gradual de los audífonos para ir poco a poco acostumbrándonos a la nueva situación. Podemos empezar por hacer llamadas de teléfono o ver la televisión a un volumen bajo e ir comprobando que tenemos un mayor rango de audición.

Para las pérdidas de audición leves no hacen falta los audífonos

FALSO. Cuanto antes se corrija la pérdida auditiva, mejor. Esto se debe a que el cerebro es estimulado por los sonidos que recibimos del exterior. El descenso de la audición puede producir un cambio en el centro auditivo del cerebro y derivar en una mayor dificultad para la comprensión del lenguaje en situaciones acústicas complejas.

A pesar de ello, con los audífonos podemos enseñar al cerebro a reconocer los sonidos de nuevo gracias a su neuroplasticidad, la habilidad del cerebro de reprogramarse hasta edades muy avanzadas con la estimulación adecuada. De esta forma, el uso de audífonos no solo mejora la audición, sino que además preserva las funciones cerebrales.

También puede ocurrir que la persona no sea consciente de que está sufriendo una pérdida de audición, ya que normalmente se produce de forma progresiva a lo largo de los años y puede pasar desapercibida. Para evitarlo y darle el mejor tratamiento, recomendamos realizar una audiometría de forma periódica, sobre todo después de los 50 años, para valorar el nivel de audición y el estado de los oídos.

Los audífonos no son efectivos para el tratamiento del tinnitus

FALSO. Aunque actualmente no existe una cura total contra el tinnitus o acúfeno dado que hay muchas dudas en torno a su causa, cuando este zumbido en uno o los dos oídos viene acompañado de una ligera pérdida de audición, el uso de los audífonos reduce su efecto, mejorando la calidad de vida de los pacientes. Esto se debe a que los audífonos aumentan el volumen de los sonidos exteriores, lo que permite enmascarar el zumbido del acúfeno. A su vez, se reducen el estrés y la ansiedad que muchas veces provoca el tinnitus.

En el caso de tener dudas acerca del funcionamiento de los audífonos o sus beneficios, puedes ponerte en contacto con tu centro de audición o tu médico de referencia. También es muy útil establecer contacto con asociaciones de pacientes donde otras personas afectadas por la pérdida de audición comparten su experiencia.

 

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