¿Qué se mide en una audiometría?

¿Qué se mide en una audiometría?

Audiometría

A menudo mencionamos la utilidad de la audiometría como prueba diagnóstica para confirmar la existencia de una pérdida auditiva o hipoacusia. Pero, ¿Qué se mide realmente en las audiometrías? ¿Qué señales y datos indican al técnico experto que el paciente ha perdido nivel de audición? Te lo explicamos en este nuevo post.

¿Por qué se realiza una audiometría?

Una audiometría evalúa la capacidad de ambos oídos de captar y transmitir las diferentes frecuencias de sonido del espectro audible. El objetivo es detectar la intensidad sonora mínima que necesita el paciente para percibir los estímulos sonoros. Esta intensidad se mide en decibelios (dB) y se clasifica en base a los siguientes valores universales:

  • Si la persona capta sonidos de entre 0 y 20 bB – Audición normal o normoyente.
  • Si la persona capta sonidos a partir de entre 20 y 40 dB – Pérdida auditiva leve.
  • Si la persona capta sonidos a partir de entre 40 y 70 dB – Pérdida auditiva moderada.
  • Si la persona capta sonidos a partir de entre 90 y 120 dB – Pérdida auditiva severa o grave.

La audiometría no es dolorosa

En la prueba el paciente no experimenta ningún dolor o molestia. Simplemente debe seguir las indicaciones de los técnicos durante su tiempo de ejecución, que suele ser de entre 30 y 60 minutos aproximadamente.

Además, según las necesidades del paciente, esta audiometría tonal se puede complementar con una logoaudiometría, una evaluación de la capacidad para distinguir palabras, frases y el contexto de una conversación.

En esta prueba, los pacientes escuchan una muestra de sonido y se les solicita que repitan las mismas palabras de la grabación. Se realiza sobre todo a las personas con una pérdida de audición de carácter moderado o severa, que, generalmente, han visto su capacidad auditiva mermada por el ruido.

En caso de que el audiólogo tenga la sospecha de que pueda existir algún daño físico en el oído, también puede llevar a cabo una prueba de la conducción ósea del sonido. Esta prueba se basa en la utilización de un diapasón para medir cómo se transmiten las vibraciones hasta el oído interno. En algunos centros, en lugar de un diapasón pueden emplear un oscilador óseo, un dispositivo mecánico que transmite vibraciones similares.

Soluciones si se diagnostica una pérdida de audición

El diagnóstico de una pérdida de audición no tiene por qué afectar a la calidad de vida de los pacientes si se toman las medidas adecuadas.

En este sentido, la principal recomendación de los expertos es hacer uso de uno o dos audífonos, según las necesidades de cada uno. Los audífonos permiten mejorar el nivel de audición para continuar desarrollando las tareas del día a día con normalidad. Así como mantener el mismo nivel de interacción en contextos social y familiares, reduciendo la incomodidad que sufren muchas personas al no poder comprender conversaciones en contextos ruidosos.

Los audífonos, solución para la hipoacusia

A largo plazo, los audífonos también reducen el riesgo de padecer demencia y otros trastornos cognitivos, ya que contribuyen a mantener el cerebro activo. Estos valores añadidos convierten a los audífonos en una ayuda clave para quienes sufren una pérdida auditiva.

Su uso también está indicado para las personas con una pérdida de audición leve. Así, en contra de unos de los principales bulos en torno a los audífonos, no es necesario esperar a que este trastorno empeore para comenzar a hacer uso de estos dispositivos de ayuda a la audición.

Cuanto antes se corrija la pérdida auditiva, más fácil será que nuestro cerebro mantenga intactas todas sus funciones, ya que, el descenso de la audición puede producir cambios en el centro auditivo del cerebro y derivar en una mayor dificultar para comprender el lenguaje.

 

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