Soy mayor…y tomo mis propias decisiones

Soy mayor…y tomo mis propias decisiones

Los publicistas hacen uso de determinados estereotipos para poder representar su público objetivo. Obviamente el uso de las generalizaciones no siempre es acertado, sobre todo si queremos captar la atención de un perfil determinado de clientes.  Hasta aquí todo puede resultar claro, el problema se acrecienta cuando las últimas encuestas e investigaciones publicadas demuestran que nuestros Seniors no se sienten identificados ni tan si quiera con la publicidad que va dirigida específicamente a ellos.

Según un estudio publicado por GlynnDevins, empresa estadounidense especializada en generar marketing para la tercera edad, revela que existe una gran frustración entre los consumidores de la Edad de Oro. La encuesta señala que el 60% de los mayores de 70 años cree que los protagonistas de los anuncios tienen actitudes y comportamientos no acordes con la realidad. Por dos motivos bien diferenciados. Por un lado muestran personas atractivas, de otras nacionalidades, felices y exitosas. Por otro lado, justamente lo contrario personas enfermas, solitarias con capacidades excesivamente limitadas.

Un dato todavía más preocupante muestra que únicamente el 37% se siente identificado con el mensaje publicitario, el resto considera que se les trata con muy poco respeto. Ya que según este mismo informe indica que, los mayores apelan a su capacidad para tomar sus propias decisiones, utilizar las nuevas tecnologías y buscar por si mismos cosas que les puedan interesar.

Curiosamente y aunque todavía cueste creerlo, el 80% de los consumidores de esta edad busca activamente información sobre los productos que desea adquirir en internet. Siendo las páginas web su principal fuente de información con un 86% seguido muy de cerca por aquellos que buscan comentarios y opiniones en la red sobre dichos productos (82%).  Siendo las mujeres las que les gusta utilizar más este canal frente a los hombre con  un 64%.

Llegados a este punto… cuando deseemos comunicarnos con nuestros mayores, deberíamos hacer un ejercicio de reflexión y pensar si realmente nuestra  publicidad refleja la realidad diaria de nuestros potenciales clientes. Si se van a sentir identificados y escuchados, si les vamos a respetar como verdaderos poseedores de la decisión de compra y si no les vamos a ver como personajes de ficción o como desvalidos en busca de su última oportunidad.

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