¿Cuáles son los problemas auditivos más comunes?

¿Cuáles son los problemas auditivos más comunes?


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Uno de los sentidos más sensibles que tiene el ser humano es el oído. Está compuesto por un conjunto de órganos cuya función es detectar y transmitir al cerebro los sonidos, así como mantener el sentido del equilibrio. Sin embargo, a veces ocurre que esta comunicación no se produce y aparecen determinadas enfermedades, ya sea por motivos biológicos, infecciones, malformaciones o lesiones causadas por la exposición a sonidos intensos, agentes externo o, en general, por tener malos hábitos. Así, los problemas auditivos más frecuentes son:

Hipoacusia. La hipoacusia es la incapacidad total o parcial para escuchar sonidos en uno o ambos oídos. Las personas que padecen esta afección suelen tener dificultad para seguir conversaciones con varios interlocutores, para oír en ambientes ruidosos o para diferenciar sonidos agudos. Además, es posible que perciban ciertos sonidos que parecen demasiado fuertes o escuchar voces que suenan entre dientes. Existen varios grados de hipoacusia: leve –el grado de pérdida auditiva se encuentra entre los 20 y los 40 decibelios–, media –entre 40 y 70 dB–, severa –entre 70 y 90 dB– o profunda –la pérdida auditiva supera los 90 dB–.

Presbiacusia. Esta patología se produce por el envejecimiento de las células ciliadas del oído interno –encargadas de capturar los sonidos–, que terminan muriendo a medida que la persona se hace mayor. Los síntomas de la presbiacusia empiezan a aparecer, por norma general, a partir de los 60 años. Los más frecuentes son, por ejemplo, percibir el habla de otros como murmullos, dificultad para distinguir sonidos como la “s” o la “r” o escuchar zumbidos en los oídos. Este tipo de pérdida auditiva no tiene cura y su tratamiento es a través de audífonos.

Tinnitus. También llamados acúfenos, consisten en la percepción de silbidos, zumbidos o sonidos en el interior de los oídos sin que exista una fuente sonora externa, es decir, que no se emiten de forma real. A menudo aparecen como síntoma de otros problemas auditivos, como infecciones de oído, hipoacusia por fuertes ruidos, cuerpos extraños o enfermedad de Menière, entre otros. Puede variar su intensidad aunque, por regla general, son bastante molestos y pueden conllevar, además, problemas psicológicos, como insomnio, episodios de estrés o, incluso, depresión.

Síndrome de Ménière. Se trata de una enfermedad crónica que afecta al oído interno, no solo a la audición, sino también al sentido del equilibrio. Su origen es desconocido, aunque se sabe que en todos los pacientes con esta patología se produce un aumento de la presión de la endolinfa –los líquidos del oído interno–. Puede aparecer a cualquier edad, si bien es cierto que es más frecuente en adultos entre los 40 y los 60 años. El síntoma principal es el vértigo, aunque también están presentes los acúfenos o tinnitus –que suelen ser permanentes–, así como la hipoacusia.

Otitis. Esta es una enfermedad muy frecuente, sobre todo en la infancia. La más común es la otitis media, la cual afecta a la parte posterior del tímpano, la trompa de Eustaquio y la mastoides. Consiste en una inflamación del oído causada, normalmente, por una infección. Puede acumularse líquido y los síntomas suelen ser dolor, fiebre, sensación de taponamiento, irritabilidad o supuración del líquido acumulado. No suele ser grave pero si no se trata a tiempo, puede provocar daños en el oído o, incluso, pérdida de audición.

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