Los expertos vinculan la ansiedad y la depresión con la pérdida de audición repentina

Los expertos vinculan la ansiedad y la depresión con la pérdida de audición repentina

La pérdida de capacidad auditiva de forma repentina, conocida como la hipoacusia sensorial súbita o sordera súbita idiopática, es una patología que se caracteriza por un pérdida auditiva sin origen aparente o de causa desconocida durante un periodo de hasta 3 días. En muchos casos, al final de ese periodo, el paciente recupera por completo la audición aunque en otras ocasiones los problemas auditivos persisten de forma parcial.

En estos pacientes, la alteración de su capacidad auditiva supone un deterioro en el modelo de comunicación y un perjuicio su calidad de vida lo que puede generar situaciones de estrés. De hecho, un reciente estudio ha señalado padecer sordera súbita idiopática se asocia con una mayor incidencia de patologías como la depresión, la ansiedad e incluso trastornos bipolares.

En este sentido, los autores de la investigación detallan que las personas que han sufrido un episodio de hipoacusia sensorial súbita necesitan un control más exhaustivo y suelen requerir la adopción de una serie de medidas específicas  que eviten las posibilidades de que aparezcan estos trastornos.

En concreto, los investigadores cruzaron los historiales clínicos de más 1.500 pacientes obtenidos durante 11 años y analizaron el riesgo de desarrollar un trastorno afectivo en adultos diagnosticados con pérdida auditiva repentina. Los resultados indicaron que desarrollar un trastorno afectivo, como depresión o ansiedad, era de 14.3 por cada 1000 personas en pacientes con sordera súbita idiopática mientras que aquellas personas que tenían una audición normal era de 9.1 por 1000 habitantes.

Además, otra de las conclusiones detalló que la probabilidad de que los pacientes diagnosticados con pérdida auditiva neurosensorial idiopática súbita también desarrollaran un trastorno afectivo era notablemente mayor en mujeres y en personas mayores de 45 años.

De hecho, según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, la hipoacusia sensorial súbita tiene una incidencia anual de entre 2 y 20 casos por cada 100.000 habitantes y es más frecuente en personas de entre 40 y 55 años.

Por ello, es necesario que los pacientes hayan sufrido un episodio de pérdida auditiva repentina acudan al experto en audición que evalúe su capacidad. Pero no solo eso, también  es recomendable que visiten a un psicólogo o psiquiatra para realizar un diagnóstico que identifique o descarte la aparición de otras patologías emocionales como la depresión o la ansiedad.

 

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