La hipoacusia puede provocar fatiga y falta de energía

La hipoacusia puede provocar fatiga y falta de energía

Las personas que padecen hipoacusia pueden sufrir un mayor cansancio en su día a día y percibir una mayor falta de energía. Estos episodios de fatiga estarían relacionados con los esfuerzos que realizan quienes sufren una pérdida de audición por captar los diferentes estímulos sonoros que reciben e interactuar de forma normal con quienes les rodean. Así lo revela una investigación realizada por la Universidad Vanderbilt de Nashville, en Tennessee (Estados Unidos).

Las conclusiones de este estudio revelan que los adultos que solicitan atención médica por problemas auditivos reportan falta de energía y días de fatiga severa en mayor proporción que los normo oyentes. Además de por el esfuerzo por normalizar la pérdida auditiva, la sensación de cansancio se ve amplificada por las consecuencias psicosociales de la hipoacusia. Es decir, por la frustración y malestar emocional que sufren los pacientes al no poder relacionarse con normalidad con sus allegados o perder fragmentos de las conversaciones.

No se ha encontrado evidencia de que estos cuadros de cansancio aumenten o disminuyan según el grado de la hipoacusia. A pesar de ello, la recomendación de los expertos es tratar cuanto antes la pérdida de audición para no perjudicar la calidad de vida de los pacientes y frenar la progresión de esta patología. Para ello, el mejor recurso son los audífonos.

Beneficios del uso de audífonos

El uso de audífonos permitiría reducir esta fatiga en las personas afectadas al mejor su nivel de audición. En estos casos el diagnóstico temprano de la hipoacusia es esencial para recomendar los mejores dispositivos de ayuda a la audición y mejorar el estado general de salud de los pacientes. El motivo lo encontramos en que los audífonos han demostrado aportar una serie de beneficios más allá de disminuir la fatiga.

Por un lado, mejoran la capacidad de concentración al reducir el esfuerzo que debemos realizar por percibir e interpretar los diferentes estímulos sonoros. También repercuten en la salud mental, ya que se ha demostrado que los audífonos previenen el deterioro cognitivo y reducen el riesgo de sufrir demencia. Su uso diario permite trabajar y mejorar la comprensión del habla, la memoria a corto y largo plazo, el razonamiento y la toma de decisiones, lo cual influye en las relaciones interpersonales y en el rendimiento laboral.

Por otro lado, ayudan a prevenir la depresión y la ansiedad en personas con pérdida de audición. Esto se debe a que los posibles problemas de comunicación y el acceso limitado a los servicios que en ocasiones experimentan los pacientes pueden afectar a su estado emocional y generar una mayor sensación de soledad y abandono.

Para disfrutar de todos sus beneficios basta con reconocer que podríamos tener algún tipo de carencia en el sistema auditivo y acudir a la consulta del otorrino para que este realice una revisión completa de su funcionamiento. No debemos demonizar los audífonos ni vincular su uso con el juicio de los demás. Actualmente disponemos de dispositivos de muy pequeño tamaño que pasan totalmente desapercibidos y que se adaptan a las necesidades de cada usuario.

¿Y cómo evitamos la hipoacusia?

La mejor forma de prevenir las consecuencias de cualquier problema auditivo es cuidar los oídos y evitar el impacto del ruido. Para ello es recomendable seguir las siguientes pautas:

  • Reducir la exposición a ruidos fuertes durante un tiempo prolongado.
  • Mantener los dispositivos electrónicos a un volumen moderado.
  • Utilizar tapones o sistemas de protección individual si estamos demasiado expuestos a fuentes de ruidos, como ocurre con los obreros o los técnicos de los conciertos.
  • Mantener una adecuada higiene de los oídos.
  • Realizar audiometrías de forma periódica para descartar posibles pérdidas de audición.

 

 

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