Los maestros de educación infantil corren más riesgo de problemas auditivos

Los maestros de educación infantil corren más riesgo de problemas auditivos

Los maestros de educación infantil corren más riesgo de problemas auditivos
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Siete de cada diez maestros de educación infantil padecen problemas de audición y fatiga auditiva, según un reciente estudio sueco realizado por la Academia Sahlgrenska. Además, el 50 por ciento de ellos presenta dificultad para oír en una conversación normal y cuatro de cada diez sufre hipersensibilidad al sonido. Todos estos problemas auditivos son notablemente superiores en este colectivo en comparación con otros grupos laborales, según los autores de esta investigación.

La causa principal es la exposición a ruidos, entre ellos los gritos de los niños, que pueden producir daños en el oído al no utilizarse protección auditiva, ya que se debe prestar especial atención a las voces de niños. Entre los síntomas más comunes que presentó este colectivo fueron la pérdida de audición y el tinnitus.

Por estas causas, los maestros de preescolar tienen un riesgo mucho más alto que aquellos que trabajan en entornos con una clasificación de ruido similar. Además, en este tipo de trabajo, es muy difícil usar protección auditiva lo que puede derivar en lesiones significativas. “Si no se hace nada al respecto, la situación puede ser realmente alarmante, debemos bajar los niveles de sonido y tener un entorno de trabajo más tranquilo”, señala Sofie Fredriksson, una de las autoras del estudio en el que han participado más de 4.000 personas.

De todos los participantes en el estudio, el 71% presentaba algún síntoma de fatiga auditiva y tenía problemas para escuchar la radio tras una jornada de trabajo. Por su parte, sobre el 40% señaló que durante su semana laboral experimentaba un dolor físico en los oídos e incomodidad por ruidos cotidianos.

Como posibles soluciones a estos problemas auditivos, los expertos detallan que no solo se puede disminuir el número de niños en las aulas, también se deben aumentar las actividades al aire libre. En las clases, al tener paredes, el sonido no se expande y el entorno se vuelve aún más ruidoso. “Los dispositivos de protección auditiva son la opción principal si el nivel de ruido no puede reducirse de otra manera”, apuntan los investigadores.

De todos modos, si en su día a día presenta molestias auditivas, lo mejor es que acuda al especialista en audición para evaluar la salud del oído y encontrar una solución con un adecuado tratamiento.

 

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