El ruido aumenta el riesgo de pérdida auditiva

El ruido aumenta el riesgo de pérdida auditiva

La exposición al ruido, ya sea en entornos laborales, por ocio o incluso por el tráfico, es uno de los principales factores de riesgo de pérdida auditiva que padecen más de 450 millones de personas en el mundo, Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho, el volumen excesivo de la música en bares, discotecas o restaurantes o eventos deportivos y los empleos que requieren el uso de maquinaria pesada o explosivos son considerados como una de las causas adquiridas y evitables que provocan este problema de salud.

En concreto, se calcula que unos 1100 millones de jóvenes menores de 35 años están en riesgo de perder parte de su capacidad auditiva por una excesiva exposición al ruido durante su tiempo de ocio. Asimismo, en las grandes urbes, los ciudadanos también están expuestos a otras fuentes de contaminación acústica. Por ejemplo, el ruido del tráfico está considerado como un grave problema de salud ya que el sonido de los coches y autobuses puede alcanzar hasta 85 decibelios de intensidad, unos índices por encima de lo recomendable, según estiman los expertos. En el caso concreto de España, se calcula que en torno al 25% de la población vive con niveles de ruido por encima de lo aconsejable tal y como recoge el último informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).

Esta exposición excesiva al ruido y a unos altos índices de contaminación acústica pueden producir efectos negativos en la salud como trastornos, reducción de la capacidad auditiva e hipoacusia, entre otros problemas. Es más, en el año 2050, el 10% de la población mundial, unos 900 millones de personas, tendrá una pérdida auditiva.

Medidas contra la exposición al ruido

A pesar de las múltiples causas que pueden provocar una menor capacidad auditiva, la OMS considera que cerca de la mitad de los casos de pérdida de audición se pueden prevenir gracias a medidas concretas.

Así, para evitar este problema de salud, en muchas ocasiones sería suficiente con reducir el tiempo de exposición a ruidos fuertes e intensos en entornos laborales o de ocio e incluso recurrir a dispositivos de protección del oído como audífonos, auriculares que amortigüen la contaminación acústica ambiental o tapones.

Por su parte, otra de las estrategias más efectivas contra la exposición al ruido excesivo son las campañas de sensibilización en la población para que la sociedad conozca los riesgos de este problema de salud combinada con la aplicación de una normativa adecuada que regule los niveles de ruido.

No obstante, la calidad de la vida de las personas que padecen este tipo de pérdida auditiva puede mejorar de forma notable gracias a una detección temprana del problema. Con ello, gracias a un diagnóstico preciso, se puede realizar el tratamiento adecuado e indicar la utilización de audífonos u otros dispositivos de ayuda en los casos que sea necesario.

 

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